Formación práctica orientada a crear y utilizar el Plan de Atención y Vida como un documento vivo para conocer a la persona residente y adaptar los apoyos cotidianos a sus gustos, preferencias, ritmos, costumbres, relaciones y formas de vida.
Se trabaja cómo pasar de una atención centrada en déficits, necesidades o tareas profesionales a una planificación que ayude a que la vida en la residencia se parezca, en la medida de lo posible, a la vida que la persona tendría en su propio hogar.
La formación pone el foco en cómo recoger información significativa, convertirla en acuerdos concretos de apoyo y hacer que el documento sea útil para el equipo en la práctica diaria.
- Comprender el sentido del Plan de Atención y Vida dentro del modelo de Atención Centrada en la Persona.
- Diferenciar la atención tradicional del Plan de Atención y Vida como herramienta para personalizar la vida cotidiana.
- Identificar gustos, preferencias, rutinas, costumbres, hábitos, relaciones y aspectos importantes para la persona.
- Traducir la información recogida en apoyos concretos para el día a día en la residencia.
- Favorecer que la persona residente conserve el mayor control posible sobre su vida, sus decisiones y sus rutinas.
- Mejorar la coordinación del equipo para que los apoyos acordados se mantengan de forma coherente.
