Curso de Lenguaje no Sexista

Curso de Lenguaje no Sexista
El lenguaje, además de conformar nuestra manera de ver el mundo, es el vehículo a través del que interpretamos la realidad; el lenguaje también nos indica cuál es el mundo que debemos ver y en el que debemos vivir.
 
Como este lenguaje que nos ayuda a interactuar y a relacionarnos con otras personas se da en sociedad, no es ajeno a esta sociedad que lo produce, regula y transmite, y por tanto está influido por las características que la conforman.
 
El lenguaje es una construcción social y como tal refleja los prejuicios sexistas aun presentes en nuestra cultura a la vez que condiciona nuestra forma de ver el mundo; un mundo que sigue marcado por valores, creencias y estereotipos que emanan de una visión androcéntrica del mundo, es decir, una mirada proyectada por los ojos de una mitad de la humanidad, los varones, que son quienes ostentan el poder de decir y nombrar, y por tanto tienen el poder al disponer de la palabra. Lo que no se nombra no existe.
 
Esto, trasladado al género, implica que el hecho de que las mujeres no tengan una representación simbólica en la lengua contribuye a su invisibilizarían. De ahí la necesidad, a fin de lograr el objetivo de la igualdad entre sexos, de hacer un uso del lenguaje que represente a las mujeres y a los hombres y que nombre sus experiencias de forma equilibrada.
  • Comprender las diferencias entre sexo y género y cómo influyen los estereotipos en la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres.
  • Conocer cómo influyen los agentes de socialización en la transmisión de un uso sexista del lenguaje.
  • Desmontar mitos que impiden un lenguaje no sexista y reflexionar sobre la responsabilidad de utilizarlo que tenemos los hombres y mujeres.
  • Profundizar en el sexismo lingüístico, los tipos y elementos con los que se muestra en la sociedad.
  • Conocer los detalles de la importancia de la igualdad de género en el ámbito laboral y cómo afecta el lenguaje para avanzar en el asunto.
  • Aprender los motivos, la normativa y las características del sexismo lingüístico en las Administraciones Públicas.
  • Conocer los problemas del lenguaje sexista y las recomendaciones para promover la igualdad de género.
  • Conocer los problemas del sexismo lingüístico en los documentos administrativos y ejemplos prácticos.
  • Aprender sugerencias para incluir un lenguaje inclusivo en los procesos de comunicación de las organizaciones.
  • Este curso va dirigido a todas las personas que desean aumentar sus conocimientos generales en relación con la igualdad de oportunidades. Formadores, profesores y personas con espíritu innovador e igualitarios que deseen formarse en este tema para contribuir a su difusión y a la sensibilización de las personas.
  • En general a cualquier persona que desee contribuir a mejorar la igualdad para poder contribuir a la igualdad real de oportunidades.
 
1. El lenguaje refleja la realidad social
El enfoque de género
La socialización del género
Los agentes de socialización
 
2. El sexismo lingüístico en el ámbito laboral
Lo que no se nombra no existe
Las mujeres, el lenguaje y la igualdad en el ámbito laboral
Necesidad de un cambio de lenguaje en las Administraciones Públicas
 
3. Aplicaciones prácticas del lenguaje no sexista en la empresa privada y pública
Problemas y recursos para un lenguaje inclusivo
Recomendaciones específicas
Activando el interruptor de la desigualdad
El lenguaje, además de conformar nuestra manera de ver el mundo, es el vehículo a través del que interpretamos la realidad; el lenguaje también nos indica cuál es el mundo que debemos ver y en el que debemos vivir.
 
Como este lenguaje que nos ayuda a interactuar y a relacionarnos con otras personas se da en sociedad, no es ajeno a esta sociedad que lo produce, regula y transmite, y por tanto está influido por las características que la conforman.
 
El lenguaje es una construcción social y como tal refleja los prejuicios sexistas aun presentes en nuestra cultura a la vez que condiciona nuestra forma de ver el mundo; un mundo que sigue marcado por valores, creencias y estereotipos que emanan de una visión androcéntrica del mundo, es decir, una mirada proyectada por los ojos de una mitad de la humanidad, los varones, que son quienes ostentan el poder de decir y nombrar, y por tanto tienen el poder al disponer de la palabra. Lo que no se nombra no existe.
 
Esto, trasladado al género, implica que el hecho de que las mujeres no tengan una representación simbólica en la lengua contribuye a su invisibilizarían. De ahí la necesidad, a fin de lograr el objetivo de la igualdad entre sexos, de hacer un uso del lenguaje que represente a las mujeres y a los hombres y que nombre sus experiencias de forma equilibrada.